Refrescante caminata

No hay nada mejor que darse una buena ducha, ponerse los tacones y andar por caminos que devuelven a la vida, caminos en los que aunque te pongan piedras por delante, ni eso molesta porque la compañía en la caminata es tan gratificante que, ¡ni te enteras! aunque esta vez, la piedra de esta semana ha sido tan dura que he optado por guardármela en el bolsillo de una mochila que sólo utilizo en caso de emergencia, es decir, casos que tienen que darse pero que no nublan los caminos porque, quitarme los tacones sólo porque una piedra que no ofrece nada se me quiere poner delante y nublarme el camino….eso sí que no y, esta semana la caminata ha estado llena de piedrecitas pero, piedrecitas muy divertidas y sobre todo, muy mojadas, mojadas de aventurones, recuerdos y risas y, por eso, mis tacones han vuelto preparados para la semana que tenemos por delante ellos y yo porque, aunque seguimos pasando calor, ¡mis tacones siguen siendo lo más!
Y si también mi semana se presenta muy feliz es porque, mi zapatero me preparó muy bien mis tacones para acabar con esta ola de calor que, parece nos da tegua y, por eso, mi zapatero y yo vamos a celebrar que, juntos nos merecemos empezar una aventura nueva, quizá darle una altura diferente a mis tacones para poder ver mi horizonte de otra manera porque, nuevos horizontes

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¡¡Solucionado!!

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Tenía calor, los pies se me hinchaban y los tacones no me entraban y, todo el mundo me decía que estaba loca por ir en tacones con este calorazo pero, como mis tacones son lo más esté en la estación que esté, me los quité para no oírles y, como siempre, encontré la mejor solución.

Y la que encontré fue ponerme una música tranquila pero muy divertida para sentir ganas de bailar descalza y cantar muy alto mientras me ponía morena para, al acabar y ducharme, mirarme en el espejo y decir, ¡menuda morenaza más feliz! sin necesidad de preguntar qué les parece a nadie porque estos tacones, por fin, me han enseñado a despensar, como me enseñó mi zapatero, al cual quiero ir a ver para contárselo y ver si repetimos charla en alguna terraza de la ciudad tan bonita en que vivimos los dos.

La cosa, esta semana me espera una aventura con el mismo calor seguramente pero apuesto que, llena de chistes por la aventura que tengo por delante “güajo del mar” con tres personas que, sencillamente, alegran mi caminar y eso, como no todo el mundo lo consigue, voy a aprovecharlo al máximo porque, no hay que dejar pasar trenes creyendo que el siguiente será igual que el anterior porque, no es así, no hay dos historias iguales, así que a  taconear como ¡si me convirtiese en un pez!

¡Buenas noticias!

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Menos mal que esta vez empiezo esta entrada con una muy buena noticia que es que, ¡mi zapatero no cierra su negocio! Ya hemos hablado y se ha desahogado contándome que, por lo que había echado el cierre de su zapateria era porque se había tomado un descanso para reciclarse un poco su magia zapatera para poder ofrecernos a nosotros, sus clientes, sus manos como nos llama él, lo mejor y no siempre lo mismo, por ello, esta semana sólo puedo hablar de lo ideal que debería hacer cada persona que es no esperar tanto a nada porque, como dice la foto de esta semana, quizá no llegue nunca y que, ¿a qué me refiero? a todo y a nada en concreto porque, todos hemos tenido ese momento de “y si lo dejo pasar”, “¿y si mejor lo hago otro día? y la respuesta a esas preguntas deberían ser, “lo voy a hacer ya”.

Estas preguntas y respuestas tienen que ver con esos momentos que, seguro, todos hemos vivido alguna vez, esos ratos de pensar y repensar y volver a pensar y no acabar haciendo para no olvidar nunca y, como eso no es salud y yo, de lo bien que hay que cuidar la salud de cada uno, le comentaba a los clientes de mi zapatero la última vez que les vi protestando en la zapateria que, si les duele el pie por la altura de sus tacones no esperen a que sea nuestro zapatero quien les diga lo que tienen que hacer sino que, sean ellos mismos los que decidan y, si se equivocan con el resultado, podrán decir que han aprendido pero, por favor caminantes, no dejéis de caminar que  el trayecto es preciosos y, los priemeros a los que necesitáis en él sois vosotros mismos.

Calores de todos los sabores

ice-cubes-1914236_960_720Que levante la mano quien no se esté muriendo de calor este verano, porque me mudo a su planeta porque, ni con mis mejores tacones soy capaz de sobrevivir al infierno en el que llevamos viviendo las últimas semanas que oye, muy ricas porque en verano todo se ve de otra manera pero, este verano se están pasando porque, ¡no me valen mis tacones y no puedo, entonces, salir a ningún sitio a comer! porque sólo de pensarlo, me duelen los pies.

Si es que, hasta a los cubitos de hielos les está pasando lo que pasa en la foto de esta semana porque, nos estamos todos derritiendo pero, como no me voy a quedar encerrada en mi particular infierno, me he fabricado un aire acondicionado para mis tacones y para mí y, ese aire consiste en decir no cuando el plan no es interesante o, sencillamente, porque no hay que deshacer agendas porque, cada persona tenemos nuestra agenda y, el que vive aburrido necesita deshacer las del que sabe que las tiene divertidas para sentir que así, la suya se convierte en genial y, lo siento caminantes pero, no todo el mundo nace con la gracia de escribir agendas molonas y terne unos tacones que sean lo más así que asfixiada, esta semana estoy repasando, como si de fin de año se tratase, las locuras en las que me dió por aventurarme hace unos meses para así, tachar otra casilla de la lista de cosas que hacer una vez en la vida con esta cabeza birllante que Dios me dió.

 

Flameando los negocios

IMG_20180407_182706Porque ya está bien de quejarse, si no saben andar en tacones, ¡que no se los pongan! pero por favor, señoritas sin experiencia, dejad camino a las que sabemos dejar los caminos ardiendo.

Esta semana me he puesto unos tacones muy cómodos, muy familiares y además muy divertidos, ¿qué más se puede pedir? Esta semana, después de una resaca de risas y sonrisas, me he puesto mis tacones nuevos de motera porque, el fin de semana me ha dado mi primera lección buena buena y, ya mis tacones pueden decir que ellos saben conducir una moto porque no hay nada que se nos resista a mis tacones y a mi, porque mis tacones son lo más.

Porque muchas veces mis tacones han pasado por críticas sin fundamentos, críticas de gente que no sabe conjuntar un buen tacón y se los ponen llevando un pantalón vaquero, gente que se ha puesto unos tacones creyendo que, por haber visto cuatro veces “Tacones lejanos” ya saben comerse el mundo en tacones y, queridas, la vida es más, la vida es un camino, efectivamente, pero un camino único para cada una, un camino que no puede ser criticado por nadie, hayan o no hayan caminado por el mismo sendero que la amiga que a veces se ha puesto tacones porque, cada uno tenemos nuestra idea de lo que es andar en tacones pero, eso sí, sin opinar y menos aún, criticar porque eso sí que provoca durezas incurables. Y las durezas que se critican deberían, en primer lugar, reclamar su nombre original, hiperqueratosis y que nadie conocemos, para poder opinar sobre ellas así que, por favor, si no queréis lesionaros, tened mucho cuidado al poneros tacones porque más de una puede estropear sus piececitos y, sin pies, no hay camino que disfrutar ni gente con la que motearlo.

Negocios turbios

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Pobres todas esas personas que ponen toda su ilusión en una idea que creen innovadora, esa gente que pone todos sus recursos y, sobre todo pobres esas personas que se encuentran cómo el negocio se les evapora, como este globo que sujeta esta niña que, la pobre fue a una feria a dar un paseo y, la pobre perdió su globo por culpa de un fuerte viento que le arruinó su camino.

La cosa es que, cuando se nos vuela un globo, sólo podemos mirar al cielo pensando que ahora nuestro globo es libre, sin ataduras porque no podemos poner cuerdas a nada ni nadie aunque queramos porque la libertad es la cosa más valiosa que tenemos y, aunque podríamos tirar de biblioteca para escribir frases sobre qué es la libertad, sólo debemos quedarnos con lo que nos gusta y nos hace sentir a cada uno y, esta vez, mi libertad es ponerme mis tacones y pisar fuerte cuando yo quiera y no, cuando mi zapatería está abierta porque, igual que yo, mi zapatero tiene más cosas que hacer y por ello, hay semanas que, como ésta, elijo celebrar el equipo al que pertenezco.

Ni con tacones de aguja

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Porque muchas veces miramos desde la altura que creemos que nos va a hacer gigantes y nos perdemos lo bonito que tenemos delante, esta semana no me he puesto mis tacones porque esta semana les he dado un descanso para dejar de oír esos consejos de personas que nunca se han puesto mis tacones y, consejos que solamente desaconsejan y se pierden en un mar  demasiado agitado, sucio y sin sol y, una playa sin un trozo de arena donde sentarte a disfrutar, no es un mar que merezca mi disfrute.

Así, esta semana me he sentado sin tacones y, estoy dejando para otros el ansia de ir los primeros porque, mi zapatero y yo preferimos ir de la mano tranquilos por el camino que cada día nos apetezca aunque, a veces el camino nos de sorpresas  que no merezcan una celebración y sólo den algún quebradero de cabeza pero, mi zapatero y yo lo arreglamos con cambiar de camino y, si mi zapatero el día que le llevo mis tacones no puede arreglármelos, me va a dar también igual porque, aunque los dos compartimos un mismo camino, no nos olvidamos de que cada uno tenemos un camino a parte se llame como se llame y tenga unas vistas diferentes para cada uno pero, sólo compartimos opiniones porque, no es necesario ni sano ser calcamonias de nadie en esta vida.

Así que, esta semana me pongo mis tacones de reflexionar y seguir estudiando durante el descanso que nos hemos regalado mi zapatero y yo guiada siempre yo por el recuerdo de los consejos que me hacía mi mano derecha, la cual jamas voy a cambiar aunque me lesione en una caída o me queme cocinando porque tanto mi mano derecha como mi zapatero son patas que nunca voy a perder de vista porque son, sencillamente, imprescindibles en mi caminar diario y, de llo sólo puedo estar más que satisfecha.

Agujetas de color de rosa

Me encanta cantar y creerme que lo hago perfecto porque, como siempre, tengo actitud y la gente no me entiende, por eso también sigo corriendo a sabiendas que me voy a morir de agujetas después de la carrera pero, como siempre, lo mío es lo más, el estado de mi cuerpo serrano esta semana es de color de rosa por varias cosas pero la más bonita es porque son gracias a una carrera que hice el fin de semana con mi zapatero gracias a la persona que nunca me dejó decaer y eso hace que, mis agujetas sean de color de rosa.

Y así empiezo la semana, con una aventura por delante interesante y nueva, que es lo que me gusta siempre, que sea nuevo para no aburrirme y poder llenar mi libro de aventuras. Así las aventuras van a ser, hasta nueva orden, colgada a un teléfono en una llamada de alguien que no conozco, lo que hace la llamada más interesante todavía porque, ¡la gente está perdiendo la costumbre de hablar por teléfono y ya, la gente no se conoce entre ella.

Por ello esta semana, me siento en mi silla preparada para escuchar y hablar y conocer gente nueva, gente a la que dejaré con la boca abierta con mis tacones y, a la vuelta cada día, le contaré a mi zapatero una aventura nueva hasta que juntos nos riamos y escribamos así, una historia nueva, pero nueva nueva, nada de repetir lo mismo cada día pero mejorándolo, una línea perfecta cada día vamos a hacer para acabar riéndonos tanto que acabemos con agujetas porque, de nuestra historia no hace falta tener que aceptar las condiciones porque, no han cambiado ni cambiarán.

Cambiando de tacones

Aunque me ha dado mucha pena, he tenido que cambiar mis tacones, estaba dando demasiados paseos al zapatero y el pobre, nada de lo que me hacia me valía cuando, la realidad ha resultado ser que, mis tacones ya no me quedaban bien porque, aunque parezca mentira, y no me pongo colorada, ¡me ha crecido el pie! el caso es que lo he decidido, he tirado mis viejos tacones y me he comprado unos nuevos muy cómodos que no me rozan ni tienen intención porque, mis nuevos tacones están muy preparados para no hacer daño y no provocar descontento en mis paseos así que, ¡estoy muy contenta!

La cosa es que, ahora que llega el buen tiempo tengo muchos caminos nuevos y coloridos por delante, así que, a caminar bajo el sol a vivir las aventuras que tenemos por delante y, además, aunque él se ha puesto muy pesado (¡cariñosamente!), mi zapatero quiere venirse conmigo en mis caminos así que, nos hemos puesto a pensar por dónde queremos andar y, hemos decidido que los caminos en familia son siempre bonitos y que, por eso vamos a empezar por ahí, siempre que no nos borren nuestras sonrisas para que otros nos vengan a pedir un poco de tiempo, porque el tiempo no se regala porque es algo que no vuelve, ¡el tiempo hay que vivirlo a tope! que para malgastarlo están las piedras del camino.

Y, como el camino que tenemos mis tacones, mi zapatero y y por delante es un camino con aventuras en la playa, en España, de boda y con buenas noticias, me he comprado los tacones de esta semana porque son unos tacones que me hacen muy feliz porque me hacen sentir muy acompañada en momentos en los que no lo estoy por circunstaciones del siglo XXI y, estos mis nuevos tacones me hacen muuuy feliz así que, ¡a disfrutar! y, si alguien quiere probar mis nuevos tacones, que deje un mensaje en el contestador cuando suene la señal; piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.36869

El peso de los tacones

Hay semanas que creo que quitándome los tacones y parando un  poco pero, cuando estoy tumbada en el sofá sin ellos, me doy cuenta de que, al final, lo que me pesa es la mochila tan chunga que llevo en la espalda desde hace año y que, además, voy a llevar siempre.

Por eso, en esas veces que me tumbo y puedo pensar un poco porque, de verdad, he parado, intento verle el lado positivo a la mochila porque, como digo siempre, todo tiene su lado positivo, o al menos hay que intentar vérselo siempre y, esta semana, mirando qué llevo en la mochila, he visto que llevo muchas sonrisas y, cada una de ellas, tocándola, mirándola y hasta, oliéndola, me ha trasladado a un recuerdo precioso que me ha hecho recordar que, igual que pasaron esas cosas, lo que llevo en mi mochila demuestra que, lo mejor está por venir.

Y ese futuro empieza cada día y, esta semana no es menos porque, si la semana pasada hice con mis tacones un par de visitas que me pedía el cuerpo, esta semana, mis tacones se van a enfrentar a nuevas aventuras, aventuras que mancharán los suelos que pisen mis tacones al volver a casa porque, lo bonito de cada día son las marcas, que no manchas, que deja cada pisada. Por ello, esta semana, mi zapatero, mis tacones y yo, nos vamos a permitir el lujo de ponerle banda sonora a nuestros caminos hablando siempre alto pero con cariño, pisando muy fuerte pero sin hacernos daño ninguno y, sobre todo, riéndonos mucho que, parece que mis tacones y la zapateria donde me arregla mi zapatero los mismos, sólo regalan lágrimas de felicidad y, por eso, los precios me parecen ¡un regalo! ojalá todo el mundo anduviese en unos tacones como los míos y tuviese el zapatero que tengo yo.